Montes de piedad online, mejor que nunca.
Surgieron para financiar a jornaleros, fueron utilizados para sobrevivir en tiempos de penuria y sirvieron para el desahogo de los emigrantes. Ahora tienen un nuevo cliente. El difícil acceso a la liquidez está provocando que una nueva ola de clientes, formada por colectivos de mayor poder adquisitivo -entre los que se encuentran ejecutivos, empresarios y emprendedores- acuda a los montes de piedad para obtener financiación adicional.
Con la actual crisis económica, se está observando la entrada de nuevos colectivos menos habituales. La puesta en marca de una red de subidas de oro a montes de piedad ha incrementado en un mes el 20% en volumen de negocio
Las cifras, aún provisionales, muestran que el tramo de créditos que ha experimentado un mayor crecimiento se encuentra entre 1600 y 6000 AE , lo que implica joyasy relojes de mucho valor. Si se tiene en cuenta que la mayoría de los montes de piedad sólo ofrecen un 70% del importe tasado, el precio de las mismas puede alcanzar los 9000 euros e incluso más.
Aunque la mayoría de casos se trata de joyas de uso personal del ajuar familiar y con un alto valor sentimental, se depositan más artículos de gran valor y antigüedades. En uno de los mayores servidores de monte de piedad aseguran que hay quien opta por dejar en prenda el Rolex -algo que no podrían depositar en casas de empeño si no es de oro- para pagar la declaración de la renta, iniciar un negocio, inscribirse en un MBA o abonar la cuota mensual de la hipoteca de sus hijos, que luego recuperarán cuando llegue la paga extra de vacaciones”. De hecho, el 95% de los usuarios que vendieron en agosto ya ha recuperado el artículo.
La ventaja de esta fórmula es que no necesita el respaldo de una nómina o escrituras, sino únicamente la joya o el certificado de propiedad de la misma en caso de ser de gran valor. Además, los gastos son mínimos. No hay comisión de apertura y sólo se cobra un 0,50% trimestral de gastos de tasación y custodia.
Generalmente los préstamos son de un año, tiempo tras cual el cliente debe abonar el importe ofrecido más los intereses, de media 6% frente a la media del 8% de los créditos al consumo.
Llegado ese plazo, se puede prorrogar a un nuevo año o bien sacarlo a subasta. Si las circunstancias económicas del propietario no mejorasen, la subasta de la joya, que generalmente se celebra un par de meses después de anunciar la imposibilidad de pago, no implicaría que la totalidad del dinero recaudado fuera a parar al monte de piedad en cuestión. La entidad sólo obtendría el dinero que se le debe más el TAE (tasa anual equivalente), mientras que el sobrante pasaría a su dueño tras el remate.